La muerte ajena…

El sábado 8 de Octubre de 2011 es uno de esos días que pocas veces se quieren recordar. No es un lunes que se repite siempre o un día feriado donde se tiene que trabajar -que ya es algo ligeramente normal-, simplemente es uno de esos días que no se quieren recordar pero que se quedan en la memoria de mucha gente, y en mi caso, por la perdida de dos personas que indirectamente me afectaban a mi, pero al final fueron muertes ajenas.

Yo particularmente soy una persona bastante tranquila en esa clase de momentos, me podrían tildar de insensible pero no importa. Para mi es preferible ser así que caer ante esas situaciones, ya que en estos casos, tener que ser fuerte y sobrellevar a dos personas que sufren a tu alrededor no es nada sencillo.

Desde hace tiempo, he visto la muerte como algo que sucede y que no se puede evitar, y que termina siendo el salto para algo mejor. Recuerdo las sabías palabras de Asimov y todo es más sencillo: “La vida es agradable. La muerte es tranquila. Lo malo es la transición.”

Ojo, esto no quiere decir que no me duele la muerte de alguien o que su perdida no es motivo de llanto, para nada, simplemente que yo no me he puesto así ni espero hacerlo; espero seguir llevando la perdida de las personas como las he llevado, con dolor y nostalgia pero tranquilo al final del cuento.

Volviendo al sábado, primero me entero de la muerte del padre de una amiga, de las personas que de verdad te importan y te duele que estén mal. No era una sorpresa como tal, era algo que por condiciones de salud era una posibilidad pero que simplemente no se quería aceptar -yo no la quería aceptar-, pero que se terminó dando.

Luego de ello, no pasarían ni 10 minutos de que saliera de casa, me entero de la muerte de un tío de mi novia. En este caso fue una sorpresa, un accidente de transito no es algo que se planea, no es algo que se espera, es algo que pasa y toca aceptar lo que pasó.

En ambos casos son muertes, en ambos casos hay dolor, pero la llegada de ambas muertes fue lo diferente. Debo decir que un accidente de tránsito siempre es más impactante pero a la hora de la verdad, el como afecte a las personas es algo que no se puede decidir.

Ya antes había pasado por la situación de perder personas (no muertes ajenas), pero con características similares. Hace años fue la muerte de la hermana de un amigo, pero tan amiga mía como lo es él, una mujer maravillosa, madre, hermana, realmente una perdida inesperada ya que fue un accidente de tránsito y por ello la comparación.

La perdida fue dura para sus padres, sus hermanos, su esposo e hija, fue algo que no me gusta recordar, ocurrió más o menos a la mitad de mi carrera universitaria y me hizo reflexionar acerca de que ciertos esfuerzos son necesarios, pero ello no significa que se tenga algo seguro al final de ellos. Me hizo valorar esos momentos donde uno se libra de una mala situación.

El año pasado fue una amiga del colegio, con la que estudié durante cinco años y con la que mantuve contacto luego de salir del colegio, esas amigas que no siempre están allí (porque las carreras y vidas tienden a separarnos), pero que son personas que te alegraban un día o te hacían sentir mejor así tuvieras meses sin verlo.

Su muerte no fue un accidente, fue el resultado de una situación médica, en la que nuevamente yo no esperaba que eso sucediera pero que no era una sorpresa si sucedía, otra persona joven, con un futuro por delante se fue a un lugar mejor; si, todas las muertes las veo con dolor y nostalgia pero al final recuerdo que todo es para mejor y sigo adelante.

¿Qué me deja esto? El entendimiento de una situación ajena a mi, de una muerte ajena e indirecta, que aún cuando no son personas con las que comparto un vínculo sanguíneo, su perdida siempre duele y afecta.

Lo único que debo decir es que las personas entran y salen de nuestras vidas, ya sea por situaciones o por decisiones, pero a la hora de la verdad cada quien tiene su forma de “llorar su muerto”, la mía es recordarlos y pensar que están en un lugar mejor, sea cual sea, sin religión ni creencia, simplemente que ya no están aquí.

“La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella.”

– François Fénelon

2 comments so far

  1. miguel on

    paso por algo similar. El amigo, casi hermano de mi esposa con el que convivimos, su hija de 1 año 3 meses falleció y duele mucho mas porq yo tengo 2 pequeñas y de verdad que hay momentos en los que el estres, presiones y problemas te alejan un poco de tu fam. Hoy las abraze y les dije q las amaba y él y su esposa ya no podrán hacerlo. Solo el tiempo curará las heridas pero no del todo…la perdida de un hijo, creo yo, nunca se supera

    • dracomes on

      Es así, no he tenido una perdida tan dura así que dudo poderlo entender todavía… espero saberlo entender.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: