El nacer, el morir y la olla de presión llamada vida.

Llevo días sin escribir por acá – tomando en cuenta que lo estaba haciendo de manera tan frecuente – y considero que debo seguir escribiendo, porque es una forma de drenar, también es una forma en la que me pongo a reflexionar y a escribir lo que ando sintiendo y pensando en ese momento.

Por mi cabeza han pasado cualquier cantidad de temas por los cuales escribir, ideas van y vienen, pero como no he tenido tiempo de ponerme a escribir he perdido la idea y las bases que iba a tener para este post, por supuesto, hoy estoy mandando todo al carajo mientras escribo esto, realmente me estoy tomando un tiempo que no debo para escribirlo, pero no importa porque de verdad necesito pasar por acá y dejar un poco de lo que tengo en la cabeza, no porque donde esta funcional; simplemente que quiero dejar algo por si a posterior quiero saber que pensaba, y bueno, que el que me conoce y le interesa lea que pasa por mi mente, si se puede decir así.

Me he dado cuenta que el nacimiento de todos mis post o al menos de los que he escrito aquí tienen que ver mucho con el titulo que le coloco, por lo general el titulo para mi hace que el escrito tenga una forma, pero también ese escrito puede hacer que el titulo cambie durante su desarrollo, es decir, no le puedo poner un nombre a algo que no ha nacido o si lo hago debo respetar que este decida cambiar el nombre que tiene. Se que no tiene mucho sentido, pero he notado que las palabras y las ideas cuando se unen van formando carácter e identidad propia, es decir, buscan tener su nombre y marcar algo;  otras vece estas pueden carecer completamente de una fuerza de vida y quedarse con lo que vinieron al mundo y así son felices o así lo demuestran aparentemente.

Para muestra un botón, este escrito esta saliendo de su titulo y no lo contrario. Cuando nacemos no tenemos identidad real, no tenemos personalidad, no tenemos idea de quien somos o hacia donde llegaremos, lo único que tenemos en ese momento es el “conocimiento” o la idea de que lloramos y que estamos en algún lugar, lo que más nos identifica es nuestro genero y el nombre que escogieron nuestros padres para nosotros – tomando en cuenta que lo hicieron – y ahí estamos, indefensos ante el mundo, no sabemos hablar, no sabemos caminar, de verga nos movemos con dificultad, estamos cubiertos con mantas que evitan que nos de una hipotermia y nada, lloramos desconsolados o en dado caso dormimos, ya que no terminamos de asimilar que salimos de un tierno y acogedor lugar para estar en el mundo real, el del desierto de la realidad, en la olla de presión llamada vida.

Todo lo que nos dará la identidad real, nuestra forma de ser, de pensar, de actuar, todas esas cosas que se aprenden con experiencias, estudio, dedicación, preparación, y pare de contar cosas que se deben hacer para uno formarse, todas estas están inmersas dentro de la olla de presión. Aún cuando acabamos de nacer, ya empezamos a morir – en casi todos los casos es así -, empezamos a desarrollarnos y a buscar la forma de dejar una descendencia o al menos una marca en el planeta para no sentirnos como si nuestro nacimiento allá sido en vano.

La olla de presión llamada vida va acabando con nosotros, nos da alegría, nos da buenos momentos, nos da recuerdos para la vejez y anhelos de juventud, pero sin duda alguna lo que más hace es acabar con nuestra existencia, no porque la vida sea un solo sufrimiento, sino porque es parte de lo que somos, por ello como no podemos vivir eternamente, muchos quieren dejar su legado para futuras generaciones y así “no morir del todo”.

Mucha gente durante su vida quiere ser algo grande, algo maravilloso, dejar un legado y ser recordado. Por otra parte hay gente que es feliz siendo sencilla, tranquila y sin trascender, ya que bueno, no le importa tanto el que dejará a futuro y solo se preocupa por sobrellevar el presente, el problema, el día a día. Realmente esto depende de las personas pero si, muchas personas duran toda su vida dedicada a hacer que la vida de otros sea mejor, y olvidan un poco la de ellos, son personas con grandes legados y con un aprecio enorme por parte de mucha gente. También hay gente que simplemente vive su vida tranquila, preocupándose por sus cosas, sin molestar a muchos y ayudar donde sea necesario, no deja un legado, pero disfruta su vida y la vive bien de esa forma, en un espacio neutro como tal. Si, lo se, hay gente mala, que su vida o su propósito de vida se convirtió en joderle la vida a muchos, para la satisfacción de muy pocos, de esta gente hay mucha en el mundo, pero con mucho éxito hay poca – menos mal – y pues bueno, hay matices y estilos de forma de ser, pero estos son “extremos” por así decirlo.

Realmente la vida es para vivirla y dejar vivir o eso dicen por ahí, ya es suficiente con lo que es la olla de presión, esta incluye trabajo, gastos, dificultades, personas que quieren hacerte daño, personas que quieren acabar contigo, problemas personales, problemas psicológicos, entre otras cosas; no voy a decir que todo en la vida es malo, pero por lo general es lo que pega con más fuerza, ya que uno no siempre esta preparado para las  cosas malas y algunas de ellas pueden llegar por sorpresa y acabar con el orden que se tiene. A todo lo anterior se le debe sumar que somos humanos, que nos enfermamos, que sufrimos y nos dejamos afectar por sentimientos – o cúmulos químicos en el organismos -, lo cierto es que tenemos tantas cosas a que enfrentarnos día a día que no es fácil asimilar que se nació para pasar por allí y luego morir, o sea, nada fácil.

También la vida tiene alegrías, tiene éxitos, cosas de que sentirse orgulloso y de ser feliz a medida de que pasan los años, la familia con la que nacemos o con la que escogemos tener, pues muchas veces nos llena de satisfacción, otras veces de dolor, muchas veces de cuidado y otras tantas de sufrimiento, lo cierto es que durante la vida podemos medir nuestras acciones – o así lo hacen muchos -, con lo bien que nos ve la gente, con lo que somos ante la sociedad o con los bienes materiales que hemos obtenido a través de los años de vida y de dedicación. Realmente en esta parte depende de cada quien como se mida la vida o cuanto vale, realmente el valor y el gusto de ella esta en cada quien, a medida que la olla de presión va acabando con nosotros pues vamos cambiando y moldeandonos a como esta desee o mejor dicho, como nosotros dejamos que esta nos afecte y nos haga seguir adelante, sea esto para bien o para mal.

Lo más importante de todo y lo que no debemos olvidar nunca es que al nacer ya empezamos a morir, esta frase me marco, o al menos considero que lo hizo, ya que bueno uno debe aprender a vivir la vida y disfrutarla lo máximo, el problema es que para a veces llegar a donde se desea o como se desea estar depende mucho de nuestra dedicación a cosas menos satisfactorias o que nos hagan la vida menos feliz, lo cierto es que gran parte de nosotros buscamos durante ella dejar algo o ser felices, también se puede buscar destruir algo o joder a muchos, todo depende de cada quien y de lo que se desee hacer con su existencia. Siempre habrá muchos que evitaran que hagamos cosas buenas, como también existirán muchos que evitaran que se hagan cosas malas, lo que si es cierto es que en esta olla de presión llamada vida nadie se salva, entra N y salen N, no hay escapatoria, puedes decidir si pasarla bien o pasarla mal, lo cierto es que si estas leyendo esto decidiste que hacer por parte de ella.

“When I hear somebody sigh, Life is hard, I am always tempted to ask, Compared to what?”

– Sydney J. Harris

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: